domingo, 29 de junio de 2008

Casco las 24 hs

Nadie puede discutir la utilidad del casco en materia de prevención, es algo que está probado en todas partes del mundo y que tanto en Villa María como en Villa Nueva se ha implementado desde hace varios meses como lo que pretende ser una norma rigurosa, pero en realidad no lo es.

En consecuencia, una ley escrita que sólo es eso, no es más que letra muerta... así como el que anda en moto y no usa casco tiene grandes probabilidades de ser una persona muerta.

¿Dónde y cuándo tiene vigencia una ley? ¿Sólo en los controles? De ser así se pierde el espíritu de esa norma, deja de tener una función de prevención para ocupar una vil maniobra recaudatoria. Esto viene a colación de las muchas situaciones en las que al lado del / de las agente/s de tránsito que hay en el centro, cerca de los estacionamientos de los colegios o la costanera, pasan mujeres con niños, adolescentes o cuidadanos comunes y corrientes sin casco, sin que estas / os si quiera les llamen la atención ¿Cómo puede ser?

¿Dónde y cuándo tiene vigencia una ley? ¿Sólo en los controles? Sin dudas no debería ser así, una regla tiene vigor, desde el momento en que se la dictó, protocolizó y publicó, durante las 24 horas del día a lo largo de los 365 días del año, porque si sólo corre cuando se arma un "control" pasa a ser más importante el dinero que la vida de los ciudadanos y la función primordial del Estado debe ser preservar precisamente la integridad física, psíquica y moral de éstos.

sábado, 28 de junio de 2008

Mundial '78: la paja por un lado, el trigo por otro

Bue, voy a meter un comentario de fútbol, ya que en los últimos días se ha hablado mucho del Mundial '78, al conmemorarse un nuevo aniversario del primer campeonato que ganó nuestra selección y me parece haber escuchado varias barbaridades.

En primer lugar ni Fillol, ni Kempes, Ardiles, Houseman, Gallego, Passarella, Ortiz, Luque, Bertoni y el resto de los FUTBOLISTAS que jugaron ese Mundial manejaron la picana o los Falcón verdes, tampoco supe que salieran de los vestuarios diciéndose entre ellos "ganemos así tapamos lo que están haciendo los militares".

Creo que una cosa fue el uso que hicieron los militares del Mundial ´78, que la FIFA le otorgó al país mucho antes del Golpe del '76 y que luego ratificó a pesar que internacionalmente se conocía lo que aquí pasaba; mientras que otra muy distinta el fútbol propiamente dicho, protagonizado por un grupo de futbolistas que quizás no tenía ni idea de lo que sucedía y se dedicó a hacer lo que en ese momento sabía hacer: jugar al fútbol.

No niego que fue, es y será un Mundial sospechado, teñido del rojo sangre de una generación de argentinos que se extraña, quizás mi sensación este impregnada por lo vivido en aquellos días de junio del '78, en los que con 11 años disfrutaba cada gol del "Matador", la elegancia de Galván y las atajadas de Fillol en aquella final contra los holandeses... Y como muchos argentinos, varios años después descubrí y tuve conocimiento de las cosas que pasaban por entonces, de la plata que se robó Lacoste a través del EAM78, etcétera, etcétera...

En todo caso habría que censurar a toda esa gente que llenó el Monumental, a la que tiraba pepelitos, a la que salió a las calles a festejar, a la que seguía trabajando en las fábricas, a la que producía, a la SRA que publicaba solicitudes a favor de los milicos caraduras, a la prensa y la Iglesia que aún no hicieron un mea culpa de lo actuado en esa época... Parece más fácil agarrárselas con un grupo de pibes que jugaban al fútbol y tener que escuchar las pavadas que algunos conductores de TV preguntan, algo más o menos así: "si no habían trascendido como futbolistas por culpa de los militares". Un otario total, Kempes triunfó en España, Passarella y Bertoni en italia, Ardiles y Villa en Inglaterra, Fillol también en España, Brasil y cuanto club argentino jugó, la mayoría volvió a participar en otro Mundial (España, con poco éxito, y México, aunque la diarrea ? dejó afuera a Passarella y mucho antes Bilardo le había bajado el pulgar al 'Pato').

Juicio y castigo a los militares genocidas, pero los FUTBOLISTAS no andaban con la picana ni escribiendo loas en Gente u otros medios como Mariano Grondona o Chiche Geblung, entre otros. Así que sepraremos la paja del trigo.

lunes, 16 de junio de 2008

lunes, 9 de junio de 2008

Público o privado

Cuando en 1983 Alfonsín asumió la presidencia de la Nación lo hizo sostenido en el slogan "con la democracia se cura, se come y se educa", una frase que resumía en cierta forma el sentir generalizado de la sociedad de que tras el voto se iban a solucionar todos los males que la dictadura nos había dejado.

Así debería haber sido, el supuesto de que con la democracia se solucionaban los problemas de la sociedad estaba presente, muy presente... lo estuvo y lo está, con esa ilusión el ciudadano participa en cada elección que se realiza.

Sin embargo lejos está este supuesto de convertirse en una realidad concreta, tras haber transcurrido más de un cuarto de siglo de democracia ello no ha sucedido: la educación no ha mejorado, la salud mucho menos, se siguen muriendo chicos de hambre en uno de los mayores productores de alimentos del mundo, entre otras muchas cosas que hacen a la baja calidad de la democracia que hoy tenemos los argentinos...

Ejemplificando este razonamiento, que no es ni más ni menos que al punto que quiero arribar, está la cuestión habitacional, el acceso a la vivienda digna, precisamente una de las carencias que esta bendita democracia que no ha podido, sabido o querido solucionar en el poco más de cuarto de siglo que tiene de vigencia.

Hoy por hoy el sueño de la casa propia es eso literalmente: un sueño, ya que el acceso de la clase trabajadora a una unidad habitacional es impensado. A saber, la "fiesta sojera" de los últimos años elevó los valores de terrenos, construcción y todo aquello relacionado con el rubro inmobiliario; atento a la aversión de los productores a invertir en este floreciente negocio, ya sea en torres, barrios residenciales o privados, complejos de deepartamentos u otras alternativas.

Un terreno está hoy unos 70.000 pesos (los hay más económicos, no tanto, en zonas periféricas); un departamento de un ambiente en alguno de los muchos edificios que se elevaron se consigue en unos 140.000 pesos... ¿A qué crédito puede acceder un trabajador de Villa María o Villa Nueva que tiene un salario de aproximadamente 3.000 pesos? No más de 20.000... Todo dicho.

NO, falta decir que muchos de esos trabajadores (unos 4.500 según el déficit habitacional de Villa María calculado por un organismo oficial: el Instituto Municipal de la Vivienda) alquilan y que los valores del mercador superan ya los 1.000 pesos... Es decir 1/3 (un tercio) de sus ganancias... Ahora sí, todo dicho.

Es ahí donde la democracia -entiéndase los funcionarios o representantes elegidos por el pueblo- debería intervenir, para facilitarle o acercarle una solución a los ciudadanos que dice representar, pero resulta que en Villa María toman exactamente el rumbo contrario, propio, por cierto, de una política lisa y llanamente neoliberal, anteponiendo los intereses de los "privados" o "inversionistas" por sobre los de la comunidad.

Le ofrece, en bandeja, una bicoca a los sectores "privados", que legitimamente aprovechan la ocasión para obtener pingües ganancias, ya que en definitiva esa es su razón de ser... pero no la del Estado.

Tal es el caso del denominado MEGACANJE II o "la historia continúa" o "vuelven a la carga" o como a Uds. se les ocurra. Por qué ceder esas casi 30 ha. a manos privadas, pudiendo utilizarlas en pos o beneficio de la comunidad. ¿Para obtener los fondos que le posibiliten montar la infraestructura necesaria para habilitar el loteo? ¿Acaso no puede el municipio acceder a un crédito, que luego recuperará cobrándoselo a los beneficiarios? Si se habla de un negocio de 100 millones de pesos, ¿no puede se el propio Estado el que obtenga esa ganancia, destinando las utiliadades a nuevos emprendimientos con sentido social o es que los funcionarios no están capacitados para ello?

Por cierto, cuando de mucha plata se habla, cuando en un Concejo Delirante se sanciona una ordenanza y luego los mismos miembros dictan una nueva derogando la anterior en "beneficio de"... privados... no se presta a la duda, no genera desconfianza entre el ciudadano común y más en aquel que no tiene "techo propio" y que paga un alquiler.

Todo eso se podría evitar si el ESTADO cumpliese la función innerente a cualquier ESTADO, atender o estar a disposición de las necesidades de la ciudadanía en su conjunto y no velar por los intereses mezquinos de unos pocos, los "privados", quienes además gozan de la ventaja de poseer una billetera abultada que los mantiene lejos de las urgencias cotidianas de los asalariados.

Para mayor información ver: http://www2.lavoz.com.ar//08/06/05/secciones/regionales/nota.asp?nota_id=209446

lunes, 2 de junio de 2008

Una única seguridad

Por Eduardo Aliverti *

Esto es un quilombo, aclaremos y propongamos de entrada.

Hay que tener la humildad de decir que frente a la magnitud del actual conflicto argentino es imposible tener certezas absolutas. Por un lado, tanto como agotador es apasionante el debate que vive este país. Porque somos lo que somos desde hace casi, apenas pero vaya, 200 años. El producto de liberalismo jacobino, monárquicos patriotas, estancieros nacionalistas, genocidas del desarrollo, inmigrantes anarquistas y ombliguistas, clasemedieros, represores, populistas de toda calaña, militares asesinos, juventud rebelde, burgueses contradictorios, nazis, socialdemócratas, tilingos que juntaron todo eso, campo, ciudad, aparatos, crisis permanentes y recurrentes, tibios, expeditivos, tensión, conservadores que parecen progres y progres que terminan al lado de la Sociedad Rural. De todo eso sale que en este país siempre, o casi, pasa algo. Y también sale, por otra parte, como ahora, con este choque entre garcas y gauchos tinellizados contra relatores del “nosotros solos contra lo que venga, en nombre de la justicia social”, esto de que todos parecen estar seguros de todo. Los que protagonizan y los que explican. Debe tomarse una posición pero no es fácil, porque todo es muy argentino. Y ser argentino es excitante pero muy difícil. Serlo y, sobre todo, describirlo.

Un Gobierno que no midió las consecuencias de haber hecho la única apuesta a la recaudación del modelo sojero y que creyó, como muchos, que la parte de la derecha afectada se quedaría de brazos cruzados porque la afectación, calculó, no le impediría ni le impide seguir gozando de una de sus mejores orgías históricas. Unos chacareros de cabeza con forma de tranquera para adentro y listo, gracias, dejame volver a mis hectáreas para trabajarlas o arrendarlas y entrar en el circuito financiero y nada más, qué me importa si le hago de pared al puñado de bestias agroexportadoras o si terminaré metiéndome el campo en el culo porque ya perdí, porque no fui capaz de entender que el nuevo paradigma capitalista son los agronegocios a gran escala, o sí lo entendí pero me conformo con las migas que dejan, y entonces no me junto con nadie para tener más fuerza e imaginar otro esquema de aprovechamiento de la tierra, pero sí dejo que me junten los intereses de Monsanto, de Dreyfus, de Bunge y del resto de las grandes hermanas. El Buzzi ése, que un día aclaró que su apellido se escribe con doble z porque el de la doble s es el asesino serial de Tucumán y él no quiere que lo confundan, y como no quiere que lo confundan se junta con los cómplices de Bussi. El Gobierno éste que deja esquilmar a tamberos y subsidia a La Serenísima. El De Angeli ése, que es la versión remixada de Blumberg y Nito Artaza en la subjetividad profunda del yo argentino de medio pelo: más cárceles, endurezcamos penas y me vuelvo a casa; devuélvanme mis ahorros y me vuelvo a casa; no toquen al campo, a mi campo, y me vuelvo al campo y no jodo más porque la Patria se termina en los mil y pico de hectáreas que le arriendo a la familia de Yabrán. Y las sectas de izquierda que van a Rosario a ponerse la escarapela de soja pero, guay, que quede claro que no vamos a hacerles número a los terratenientes: simplemente se lo damos a De Angeli para que, en vez de hacerse el guapo con Cargill, muestre lo larga que la tiene al lado de la patriótica pasión de Luciano Miguens por la cría de caballos de carrera, porque como ya se sabe, como lo dijo el Buzzi que aclara que no es el de las SS, “el campo” está al borde de la subsistencia (no se supo que le haya contestado al escritor chaqueño Mempo Giardinelli, que desde este diario lo invitó a que, cuando vaya a Sáenz Peña junto con Miguens & Cía., se haga unos kilómetros más “hasta el ex Impenetrable, hoy un semidesierto en el que habitan unos 60 mil miserables esparcidos entre restos de bosques y sojas malditas, (que) esos sí que están sobreviviendo, y muy mal”.

Y el Gobierno éste, otra vez, que anda construyendo su relato de nacional y popular con el único concurso de enfrentarse a los gauchos de oficina rentística, con la habilidad de aportarles a las neoclases medias agrarias en vez de trabajarles la moral y el bolsillo con asesoramiento y créditos productivos. Esa suma y la de los sectores urbanos disconformes, gorilas, insatisfechos imperecederos, a los que sólo regala el tonito altivo de Cristina y sus apariciones de tinte monárquico, obsequiándole el “republicanismo federal” a la gauchocracia y a Carrió, que se sube a cualquier tren que pase con tal de que la lleve a sus profecías apocalípticas. Y esa impactante tontería de competirle al acto de Rosario con uno patético, en Salta, llenado a durísimas penas con micros del Gran Buenos Aires. Está visto que se debe machacar con lo de poder quedarse sin el pan y sin la torta. Ni base popular para enfrentar los desafíos de la derecha más salvaje y su mano de obra chacarera; ni corrimiento explícito hacia ahí, hacia la derecha, precisamente, para (pretender) descansar sin conflictos con ese palo. Rosario dejó una multitud indesmentiblemente fuerte, testimonial, enfrente de la cual no hay, casi, más nada que algunas fuerzas de choque marginales, sindicales e intelectuales, junto con el alquiler del aparato del PJ y algunos gobernadores. Muy poquito.

¿Podría este gobierno ampliar esa base de sustentación, como para que “lo peor” no se imponga de alguna manera a “lo que hay”? Probablemente, pero para reconquistar a las franjas medias e incluso bajas que está dejando huir le haría falta revisar y agrandar su muy escasa batería. Y eso implica choques de intereses y apoyo popular para guarecerse. Si a la primera de cambio el agro lo agarró desnudo contra las cuerdas, ¿qué pasaría en caso de avanzar contra los privilegios de otras porciones del capital? Controlar la inflación, redireccionar los subsidios, ensanchar la base impositiva desde arriba, regular el comercio exterior; apropiarse de más abundancia, en definitiva, para repartirla mejor de una vez por todas, ¿cómo se hace sin despertar a más leones todavía? Pero, ¿acaso no está demostrándose que se despiertan igual? No hay otra forma que probarlo y no hay certezas de lo que ocurriría. Ni tan sólo mayores precisiones (o sí, si es que, como con las dichosas retenciones, encaran la información desde un cubito para después seguir defendiéndose desde otro). La única seguridad es que si este Gobierno sigue así, enfrascado en sí mismo y dedicado a construir la única épica de enfrentarse a la bartola con el conglomerado agrario, se extinguirá con pena y sin gloria.

Y hasta podría dejar pasar la oportunidad de que lo defiendan quienes se dan cuenta de que están arrinconándolo por las cosas que hace mal pero, sobre todo, por algunas que hace bien.

* Página 12 (02 de junio de 2008)

domingo, 25 de mayo de 2008

Luisito ya no es un chiste

"Hemos coincidido (con Elisa Carrió) en que le hemos dado a la presidenta una calesita para manejar, y la ha chocado": Luis Juez dixit, el sábado, en Córdoba, poco antes de partir con destino a Rosario para participar en el acto de los ruralistas".

Si Juez ha llegado a una coincidencia con la fundamentalista de Elisa Carrió, que arrancó por el radicalismo, se corrió a la izquierda y rápidamente se pasó a la derecha, a colgarse cruz y escuchar la voz del Señor, sólo en busca de votos y cargos... Juez ha comenzado a dilapidar esa enorme adhesión popular que supo cosechar en las últimas elecciones cordobesas, porque en lugar de construir una verdadera fuerza política, que le permita ganar la gobernación que la birló Schiaretti, está colgándose del primero que se le cruza por delante para decir que él es la oposición.

Carrió es la derecha, lo mismo que Macri, y no representa a ese pueblo cordobés que en la última elección votó precisamente: en contra de la derecha neoliberal que representaba en aquel momento el saliente gobernador de la Sota y su sucesor Schiaretti... A Juez se le está apagando la chispa.

Blanco & Negro

"(...) Ante los cuestionamientos a las retenciones móviles, el gobierno dispuso compensar a los productores de soja y girasol más pequeños y/o más alejados de los puertos de exportación. El 41 por ciento de los pequeños productores habilitados a cobrar el reintegro por tamaño de la explotación y el 77 por ciento de los productores habilitados para percibir la compensación por distancia no están registrados en la AFIP, declaran un CUIT o razón social equivocada o figuran como monotributistas. Por eso sólo 114 productores solicitaron la compensación por tamaño y apenas 22 por distancia. De vanguardia en la economía del conocimiento pasan a presentarse como rudos hombres de campo que no entienden de papeleos. Una hoja que Eduardo Buzzi entregó en la reunión del jueves propuso que las retenciones fueran descontadas por las cooperativas y cerealistas que actúan como agentes de retención y que las compensaciones no se pagaran en la cuenta bancaria de cada productor, porque eso obliga al temido blanqueo (...)".

Horacio Vertbisky. Página 12 (domingo 25 de mayo de 2008).

jueves, 15 de mayo de 2008

Proyecto 2011

En la mañana de ayer se "comió" una manifestación impensada, se le llenó de tractores y 4x4 la ciudad, precisamente la ciudad desde la que apnta a posicionarse como el candidato a gobernador de la provincia de Córdoba: El Objetivo.

Sí, con mayúsculas.

Su alineamiento K no responde a cuestiones ideológicas... supongo, ya que son públicas y conocidas sus encolumnamientos con el ex presidente Menem -con el que estuvo comiendo uno que otro asado en un campo de La Palestina- y el gobernador De la Sota -aspirante a presidente por el neoliberalismo vernáculo, de quien llegó a ser ministro-... lo que se dice un verdadero recorrido por todo el espectro político.

De todos modos, ya no causa sorpresa el ir y venir de los políticos del presente; el caso más enigmático ha sido el del 'Pichi' Campana dejando las huestes de Luis Juez para sumarse a las de Schiaretti o, más cerca nuestro, la salida, confrontación desde el juecismo y posterior regreso de Víctor Rivera en el PJ villanovense. Pensar que en los tiempos de Alem, Yrigoyen o el mismo Perón esto se consideraba un verdadero deshonor, una traición, que se pagaba con la mayor de las condenas sociales: el ser señalado con el dedo, con las miradas inquisidoras...

Hoy, en cambio, esto es moneda corriente y habla de las claras del vaciamiento ideológico que el poder consumó desde que perdió la batalla en el ´83, con el retorno de la democracia. De distintas maneras fue socavando las ideas que sostenían a los partidos mayoritarios, los penetró, se instaló en ellos, los dejó sin líneas de orientación y los sentó a su diestra, más tarde adoptó las diferentes formas del movimiento peronista, lo mediatizó, lo alejó de la gente valiéndose de encuestas, clientelismo y mediciones de imagen como punto de contacto, sólo algunas expresiones menores se sostuvieron encuadradas detrás de un ideal, pero en muy pocas ocasiones llegaron a lograr al menos una representación parlamentaria.

La política hoy no tiene ideología, sólo los intereses de los políticos por ascender o subsistir a costas del erario público, dejando la sensación que se trata de profesionales más que servidores públicos.

martes, 13 de mayo de 2008

Otra vez el campo!!!

Otra vez el campo. La historia se repite, harta y ha comenzado a producir una enorme sensación de hastío, bizarra… una disputa entre dos de los sectores con mayor nivel económico del país, el campo y, lamentablemente, la política, que tiene como espectadores privilegiados a esa amplia franja de la población que queda al margen de la famosa distribución de la riqueza.

Así estamos los trabajadores, observando como la inflación se devora nuestros salarios, como se fue a 130 pesos la misma compra que el mes pasado en el supermercado equivalía a 100 (obvio que ese no es el 0,8 % que dice el Gobierno)… Así estamos los trabajadores cordobeses, por ejemplo, amenazados por su gobernador con el descuento de los días de paro frente al reclamo obligado por la falta de una respuesta seria frente a la pérdida del poder adquisitivo que experimentaron las correspondientes mensualidades… Así estamos los trabajadores, recibiendo suspensiones en los frigoríficos, en las metalúrgicas…

Y ahí está el campo, peleando por unos cientos de miles más, por unos cientos de miles menos, discutiendo y buscando el apoyo de una sociedad (excluyendo a los deciles más altos, como el industrial o el comercio concentrado) que ni por asomo llega en una año a obtener con su trabajo la ganancia que en meses produce una cosecha de soja y que se traduce en 4x4, casas suntuosas en barrios residenciales, departamentos, viajes al exterior, entre vanidades varias.

Protestando andan los chacareros y oligarcas con todas las garantías que se establecen en la Constitución, pero claro está, sin respetar las del resto de los ciudadanos, sometiéndolos al desabastecimiento de productos esenciales y a una inflación desopilante –que dicho sea de paso aprovechan los mismos sectores que se enriquecieron en épocas pasadas–.

Allá está el Gobierno, cada vez más distante del pueblo que lo votó, diciendo distribuir una riqueza que no distribuye y acumula en reservas, lanzando obras propias del delirio menemista, como lo es el tren bala (se acuerden del cohete a la luna o el viaje espacial a Japón de media hora), cuando por mucho, muchísimo menos de lo que se piensa gastar se podría renovar el decadente tendido ferroviario actual, lo que no sólo generaría puestos de trabajo, sino también un considerable ahorro de energía no renovable, es decir: petróleo… (aún en manos extranjeras, que envidia Evo), sin controlar los precios y con una larga lista de etcéteras, de cuentas pendientes con los sectores populares de nuestro país, con aquellos que pasan hambre, que no pueden educarse ni cuidar su salud.

Córdoba, la isla. Presten atención a estas declaraciones de Carlos Caserio, ministro de Gobierno cordobés: “Lo que tributan los productores en impuestos no es lo que vale la tierra. Si el impuesto inmobiliario rural sigue en su valor histórico no es porque no sepamos que la tierra vale más sino que es una política para compensar a los productores de otras pérdidas (…) esa es la mejor demostración de que estamos a favor del campo”… ¡Buenísimo! ¿Podría entonces el señor gobernador de Córdoba responder cuál es la política para compensar a los trabajadores de la educación, la salud o la administración pública para compensarlos de sus pérdidas mensuales?

Y respondió, con la amenaza del descuento del paro que los gremios estatales llevarán adelante este miércoles… al campo, mientras tanto, le podría adelantar, dar o financiar lo que la Nación les retendría… ¿Gobierno popular? De acá…

¿Y por casa como andamos? Bien, gracias. Con Accastello jugándose por los Kirchner como en su momento lo hizo por Menem y más tarde por de la Sota, un hombre de amplio espectro ideológico, podría decirse; con el opositor Costa –funcionario schiarettista– en un rol patético exigiéndole una definición en torno al conflicto a su ex amigo y hoy rival; con el resto de la oposición ausente de toda ausencia… Un nivel de la puta madre el de la dirigencia villamariense.

Les faltó un cachito así


En su momento saludé la pavimentación de la calle Marcos Juárez, más aún siendo una obra pública y relevante para nuestra querida Villa Nueva, pero... Sin ánimo de criticar, me pregunto si no se podría haber pavimentado ese pequeño tramo que une el puente "viejo" con la citada arteria (ver infografía), eran apenas unos metros y supongo un gasto insignificante que le habría puesto la frutilla al postre.
Pero bue... habrá que esperar y al llegar al lugar, después de ese viaje placentero por la Marcos Juárez pavimentada, aprestarse a esquivar los pozos y cráteres que ahí se forman.

La patria menemista aún existe

Uno creía que cuando se fue el innombrable todo iba a cambiar, sin embargo las cosas no han sido así, los '90 aún están entre nosotros... SI, SEGUIMOS SIENDO EL MISMO PAIS... lo duro que es darse cuenta.
La reflexión viene a cuenta de una visita a la ciudad de Hernando que realicé días atrás, de noche. El periplo se inicio con el zigzagueo del auto a la altura de Luca por la repavimentación de la 158, hasta ahí todo bien, pero al llegar a Dalmacio las cosas tomaron otro tenor al comprobar que el transitado y famoso cruce no estaba nisiquiera señalizado.
Allí reina la más absoluta oscuridad, ni hablar de un cartel que indique o prevenga el empalme de las rutas 158 y 6 o de las líneas blancas y amarillas que demarcan las carreteras, como si fuera poco, a escasos metros del lugar, por la 6, un puesto de peaje... donde literalmente te meten la mano en el bolsillo, porque cobrarte por transitar sobre una vía que no reúne las mínimas condiciones de seguridad es un asalto.
¿No recaudará el ente intermunicipal que tiene a su cargo la concesión de dicha ruta, el dinero necesario para marcarla, al menos? ¿Quién controla? Obvio que nadie, como en el apogeo de los años menemistas, la gilada paga y unos pocos disfrutan del negocio sin invertir ni un centavo de lo mucho que 'levantan'... Mientras tanto se suceden los accidentes en las rutas, se pierden vidas y todo sigue como si nada.

jueves, 1 de mayo de 2008

Feliz Día de los Trabajadores

¿Día del Trabajo o de los Trabajadores? Yo prefiero Día de los Trabajadores, porque es justo homenajear a todos aquellos que pasan horas tras horas, días, meses y años produciendo desde sus puestos, bienes materiales, servicios, conocimientos, tecnología y todo aquello que uno pueda llegar a imaginarse...

Día de los Trabajadores en honor a quienes se levantan cuando el sol aún no salió y vuelven a sus casas recién al atardecer o por aquellos que se pasan noches enteras firmes en sus puestos, también por los que no tienen sábados ni domingos, por los que se pasan un feriado "adentro"...


Día de los Trabajadores para diferenciarse con claridad de aquellos que de manera fraudulenta se aprovechan de su capacidad para darles "generosamente" un trabajo, por los contratados o los facturantes a los que se les niega el derecho a gozar de los beneficios que más de medio siglo atrás el General Perón y el peronismo auténtico consagró para todos los asalariados...


Día de los Trabajadores para quienes aún en el peor de los contextos luchan por defender los derechos, las garantías y la dignidad de los que ponen el lomo, por los gremialistas de verdad, esos que vuelven a sus casas con la frente en alto y no con un cero kilómetro de vidrios polarizados...


Por todo lo que significa ganarse un peso, por todo lo que hay que resignar para poner un pedazo de pan en la mesa o darle educación a los hijos... por todo eso prefiero hablar del DIA DE LOS TRABAJADORES... me queda la sensación de que el trabajo es algo muy distinto dentro de este mundo capitalista en el que vivimos...


FELIZ DIA DE LOS TRABAJADORES PA` TODO EL MUNDO

martes, 29 de abril de 2008

Burgués sí, pero, ¿reformista?

En el marco del desafío planteado por el lockout de los empresarios agrícolas se planteó el debate sobre los alcances políticos de la medida. En estas páginas, el sociólogo Eduardo Grüner argumentó que estaba en juego la legitimidad del Estado para intervenir en la economía y alertaba sobre los peligros “si la derecha gana”. El politólogo Atilio Boron se suma a la polémica cuestionando el “reformismo” del actual gobierno.

Por Atilio A. Borón

Eduardo Grüner publicó un interesante y sugestivo artículo con el título “¿Qué clase(s) de lucha es la lucha del ‘campo’?” (Página/12, 16 abril 2008) con el cual tengo algunos acuerdos pero también bastantes discrepancias. Quisiera tratar sólo una de éstas: su definición, a mi modo de ver muy generosa, del kirchnerismo como un gobierno “reformista-burgués”. Sin embargo, esta caracterización provocó pocos días después la crítica de José Pablo Feinmann quien dijo que sería infantil esperar que el gobierno de Cristina fuera “revolucionario socialista”. Y agregó, “hoy, un gobierno reformista burgués es mucho más de lo que la Sociedad Rural, todo el establishment y los Estados Unidos están dispuestos a aceptar en América latina. Al reformismo burgués le dicen populismo y, para ellos, es la peste”.
Es cierto que el reformismo burgués sigue siendo tan inaceptable hoy como en 1954, cuando el ensayo tímidamente reformista burgués de Jacobo Arbenz en Guatemala fue ahogado en un baño de sangre, y el Che conoció muy bien esa historia como para sacar las adecuadas lecciones del caso. Pero, ¿sobre qué base califican tanto Grüner como Feinmann al gobierno de los Kirchner como “reformista”? ¿Cuáles fueron las reformas que impulsaron y ejecutaron? Por supuesto, no es este el lugar para realizar un balance de lo actuado en el período abierto con la asunción de Néstor Kirchner el 25 de mayo del 2003. Digamos, eso sí, que el mayor acierto del período fue la política de derechos humanos, más allá de algunas inconsistencias (entre otras cosas, expresadas en la total incapacidad para proteger testigos como Julio Jorge López, desaparecido como en los tiempos de la dictadura) y que el otro logro de la gestión, menos importante que el anterior, se produjo en el campo de la política exterior, acompañando –no obstante sin mayor protagonismo– el embate de Chávez en contra del ALCA. No obstante, mismo en este terreno el panorama no dejó de tener llamativos contrastes porque simultáneamente Kirchner rechazaba reiteradas invitaciones para visitar Cuba, se mantenía al margen de la Cumbre de los No Alineados realizada en La Habana y viajaba a Nueva York, en 2006, para participar en la Asamblea General de la ONU rematando su viaje con una insólita visita a la Bolsa de Valores de Nueva York y declaraciones, a cuál más desafortunada, sobre el futuro capitalista de la Argentina. Para colmo, el año pasado cedió ante la presión de Washington e impulsó la aprobación, con fulminante rapidez, de una absurda legislación “antiterrorista” que en manos de cualquier otro gobierno puede ofrecer el marco legal necesario para la completa criminalización de la protesta social y la disidencia política.
Esos son los dos puntos fuertes del kirchnerismo, ayer y hoy. Admitido. Pero, ¿dónde están las reformas que excitan la generosidad de Grüner y la réplica de Feinmann? No las veo. Para los incrédulos los invito a comparar la gestión del kirchnerismo ya no con el reformismo socialdemócrata escandinavo sino con las del primer peronismo, el del período 1946-1950. En aquellos años se fortaleció al movimiento obrero, se aprobó una vasta legislación laboral sin parangón en la periferia capitalista (vacaciones pagas, aguinaldo, jubilaciones, estabilidad laboral, indemnizaciones por despidos, tribunales de trabajo, accidentes laborales, obras sociales, etcétera), se creó el IAPI, el Banco de Crédito Industrial, la flota mercante del Estado, Aerolíneas Argentinas, y se nacionalizaron el Banco Central, los depósitos bancarios, los ferrocarriles, los teléfonos, la electricidad y el gas. Durante su exposición en la Cámara de Diputados, en 1946, Perón pronunció, a propósito de la nacionalización del Banco Central, unas palabras que es oportuno recordar en los tiempos que corren en donde el pensamiento único no cesa de alabar las virtudes de la supuesta independencia de los bancos centrales. “¿Qué era el Banco Central? –se preguntaba Perón–. Un organismo al servicio absoluto de los intereses de la banca particular e internacional. Por eso, su nacionalización ha sido, sin lugar a dudas, la medida financiera más trascendental de estos últimos cincuenta años.” Aparte de eso, el Estado pasó a ocupar un lugar decisivo en la promoción de la industrialización y sus obras públicas –caminos, diques, escuelas, hospitales– cubrieron prácticamente toda la geografía nacional. Además se sancionó una nueva Constitución, en 1949, en la cual se establecía una serie de derechos sociales a tono con las conquistas que en ese terreno se estaban produciendo en el capitalismo europeo.

Un Estado inexistente
¿Y ahora? El Banco Central está en manos de un Chicago boy y la obra pública paralizada. El Estado, destruido por el menemismo, sigue postrado: no puede apagar un incendio de pastizales en una llanura porque carece sea del dinero, o de la idoneidad, para adquirir un avión hidrante canadiense que cuesta menos de veinte millones de dólares y que hubiera acabado con el fuego en un santiamén; no puede abastecer de monedas a la población; no puede regular ni supervisar el funcionamiento de las empresas privatizadas, y entonces los usuarios del ferrocarril periódicamente incendian estaciones y formaciones para hacer oír su protesta; no puede cobrarle impuestos a Aeropuertos 2000 y entonces se asocia en calidad de “socio bobo” y minoritario a la empresa en lugar de exigir el pago de lo adeudado; no puede garantizar que los caminos y rutas privatizadas estén en correcto estado de mantenimiento mientras decenas de viajeros mueren a diario en horribles (y evitables) accidentes; asiste de brazos cruzados a la desintegración de la red ferroviaria nacional y como única política propone un “tren bala”; no exige a las aerolíneas privatizadas que cumplan un diagrama de vuelos que sirva para integrar las principales ciudades del país, que los fines de semana se quedan aisladas; se muestra indiferente ante el saqueo de los recursos naturales, desde el petróleo y el gas hasta los minerales, y ante el gravísimo deterioro del medio ambiente causado por las explotaciones mineras; prosigue sumido en un estupor catatónico ante el calamitoso derrumbe de la educación y la salud públicas, sin que se le ocurra poner un centavo para remediar la situación, al paso que se ufana de los 50.000 millones de dólares atesorados –al igual que Harpagón, el protagonista de El avaro de Molière– mientras el pueblo pasa hambre, no puede educarse ni cuidar de su salud. Pese a disponer de una mayoría absoluta en ambas Cámaras del Congreso –que vota a libro cerrado cualquier proyecto que ordene la Casa Rosada–, Kirchner no envió una sola propuesta para reformar la estructura tributaria escandalosamente regresiva de la Argentina o para establecer una legislación que posibilitase un combate efectivo contra el desempleo, la exclusión social y la pobreza. Tampoco iniciativa alguna para recuperar el patrimonio nacional rematado durante el menemismo. Un gobierno que, por otra parte, a más de cinco años de inaugurado todavía no definió una política de distribución de ingresos, consolidación del mercado interno y desarrollo nacional. Es cierto que se disminuyó la proporción de pobres e indigentes, pero ésta aún se encuentra por muy encima de los valores existentes al inicio de la actual fase democrática de la Argentina, hace un cuarto de siglo. Con un agravante: que este gobierno dispuso de una coyuntura económica excepcional, como ningún otro en nuestra historia, lo que torna aún más imperdonable que una parte al menos de esa riqueza no hubiera llegado a satisfacer las demandas populares. Y pese a sus estentóreas denuncias en contra de la dictadura, dos piezas maestras de ese régimen: la Ley de Entidades Financieras y la Ley de Radiodifusión continúan en vigencia hasta el día de hoy. La renta financiera sigue estando libre de impuestos así como las ganancias resultantes de la venta de sociedades anónimas. Y el Gobierno sigue sin otorgarle el reconocimiento oficial a la CTA y convalidando, de ese modo, el control político de los sectores populares en manos de una burocracia cuyo desprestigio es absoluto. Esto explica, en gran medida, la indiferencia popular ante la ofensiva del mal llamado “campo”: el pueblo no salió a la calle a defender su gobierno porque no lo siente suyo. Y tiene razón. Sería bueno que el Gobierno dedicara algún tiempo a reflexionar sobre la génesis de esta alarmante pasividad popular.
La anterior es una lista incompleta y parcial, pero suficiente para demostrar que bajo ningún criterio mínimamente riguroso estamos en presencia de un gobierno reformista. Es un gobierno “democrático burgués” (con todas las salvedades que suscita esta engañosa expresión), pero donde el componente “burgués” gravita mucho más que el “democrático” y en donde el reformismo sólo existe en el discurso, no en los hechos. Es asombroso escuchar, como ha ocurrido reiteradamente en los últimos años, las invocaciones de los distintos ocupantes de la Casa Rosada exhortando a los argentinos a redistribuir el ingreso y a repartir de modo más equitativo la riqueza. En fechas recientes la Presidenta volvió a insistir sobre el tema, a propósito del paro agrario. Pero, si no lo hace el Gobierno, ¿quién lo puede hacer? ¿Qué esperan? Si por mí fuera emitiría un decreto de necesidad y urgencia desde mi cátedra de Teoría Política y Social de la UBA instituyendo una radical reforma del régimen impositivo y utilizaría ese dinero para mejorar los ingresos de todos quienes estén por debajo o un poco por encima de la línea de pobreza, pero, ¿quién me haría caso?, ¿qué juez atendería la demanda de los eventuales beneficiarios?, ¿cómo podría obligar a los contribuyentes más ricos y a las grandes empresas a pagar el nuevo impuesto? El Gobierno debería abstenerse de formular ese tipo de estériles exhortaciones.

El posibilismo es inaceptable
Creo que lo anterior demuestra con claridad que no hay “reformismo burgués”. ¡Ojalá lo hubiera! No porque el reformismo satisfaga mis esperanzas sino porque al menos nos posibilitaría avanzar unos pocos pasos en la construcción de una verdadera alternativa, es decir, una salida post capitalista a esta crisis sin fin en que se debate la Argentina, sea en el estancamiento tanto como en la prosperidad económica (que llega a unos pocos).
Por eso es que disiento de lo que plantea Grüner cuando dice que “si alguien nos chicanea con que terminamos optando por el ‘mal menor’ no quedará más remedio que recontrachicanearlo exigiéndole que nos muestre dónde queda, aquí y ahora, el ‘bien’ o su posible realización inmediata.” ¿Dónde queda el “bien”? Eso lo sabe Grüner tanto como yo: el “bien” es el socialismo. Pero mientras maduran las complejas condiciones para su construcción es posible la realización inmediata de algún “bien”, de algunas reformas que pongan fin a la escandalosa situación en que nos hallamos. ¿O me va a decir que hará falta una revolución socialista para aproximar la estructura tributaria de la Argentina a la que tienen países como Grecia y Portugal en la Unión Europea, para no hablar de la que existe en Escandinavia? ¿Será preciso asaltar el Palacio de Invierno para que las retenciones al agro –totalmente justificadas en la medida en que se discrimine entre los distintos estratos del patronato agrario– se coparticipen con las provincias y sean asignadas exclusivamente a combatir la pobreza y a reconstruir la infraestructura física del país y no al pago de la deuda? ¿Tendremos que subirnos a la Sierra Maestra para que el Estado regule cuidadosamente el desempeño de las privatizadas y avance en un programa de “desprivatización” para aquellas que se compruebe que han estafado al fisco y a los usuarios? ¿Habrá que esperar el cañonazo del Aurora para derogar la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz? En suma: no es un tema de chicanas o recontrachicanas, sino de exigirle al Gobierno que haga lo que debe hacer. Que tenga la osadía de ser un poquito reformista. Y si no hace lo que hay que hacer es porque no quiere, no porque no puede. Y si no quiere no veo la razón para que tengamos que apoyarlo en contra de un fantasmagórico “mal mayor”, espectro invariablemente agitado por quienes quieren que nada cambie en este país y que termina en el posibilismo y la resignación. Como creo que estas dos actitudes son inadmisibles, ética y políticamente, es que me opongo a entrar en el repetido juego de “nosotros” o el “mal mayor”, que desde hace décadas viene empujando a la Argentina hacia el abismo y hacia nuestra degradación como sociedad. Tiene razón Grüner cuando dice que “no estamos ante una batalla entre dos modelos de país; el modelo del Gobierno no es sustancialmente distinto al de la Sociedad Rural”. Corrijo: es un solo modelo, pero no es el de la Sociedad Rural, pobrecita, sino el de los grandes ausentes de este debate y que los compañeros del Mocase oportunamente trajeron al primer plano en su nota del viernes 25 en Página/12: es el modelo del gran capital transnacional, cuyas naves insignia en materia agraria son Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Nidera, Cargill, Bunge, Dreyfus, Dow y Basf. Y si este modelo prosperó fue porque desde Menem hasta nuestros días –aclaro, dada la susceptibilidad ambiente, que me parece un disparate decir como lo hace cierta izquierda trasnochada, que este gobierno es igual al de Menem– no hubo un solo gobierno, tampoco el de los Kirchner, que intentara cambiar el modelo agrario-exportador y poner fin a la sumisión de nuestro país a las transnacionales. Todos facilitaron cada vez más las cosas para que la Argentina se convierta en una especie de emirato sojero, y si hoy el Gobierno se queja de la rapacidad “del campo” sería bueno que se interrogue por qué no hizo nada para impedir que lleguemos a esta situación. Por lo tanto, lo de “reformista” es una concesión gratuita a un gobierno que, por lo menos hasta ahora, no ha hecho ningún esfuerzo serio para hacerse acreedor de ese calificativo.

sábado, 26 de abril de 2008

Otto robó voto: capítulo final

Otto Christian Wester, dirigente peronista y ex funcionario municipal de Villa María acusado de haber robado un voto del Frente Cívico (juecismo) cuando todavía no se había realizado el escrutinio en las elecciones provinciales del pasado 2 de setiembre, logró evitar el juicio en su contra y que su situación legal se encuadre en la figura de la probation. En consecuencia, ahora deberá realizar trabajos sociales para pagar por el delito electoral que cometió. La resolución por la cual se concedió a Wester la probation (pedido de un acusado para pagar una condena con tarea social) fue firmada por la jueza electoral provincial Marta Vidal. Vidal determinó que el caso reunía los requisitos exigidos para conceder la suspensión del juicio a prueba, y fijó las condiciones que deberá cumplir Wester. Los dos ítems más importantes son que el acusado no podrá ejercer sus derechos políticos durante un año, y que en ese mismo lapso deberá realizar trabajo no remunerado no inferior ocho horas mensuales (dos sábados al mes) en el ente autárquico Escuela Granja “Los Amigos”, una entidad de Villa María que se dedica a la recuperación de menores en riesgo o en conflicto con la ley penal. La autoridad a cargo de ese establecimiento será la responsable de remitir al Juzgado un informe trimestral sobre las tareas que realice Wester y dar cuenta de su efectivo cumplimiento. Además, Wester deberá fijar domicilio y abstenerse de cambiarlo o ausentarse sin previo aviso al juzgado, y se comprometió también a no cometer delitos, no drogarse, ni abusar de bebidas alcohólicas. A estas condiciones, que el propio Wester ofreció al Juzgado Electoral y éste aceptó, se agrega también una propuesta de resarcimiento económico al Estado por valor de 500 pesos. Ese último ofrecimiento fue desestimado, al evaluarse que el daño causado por el acusado no puede ser cuantificado económicamente. Según se estableció en la investigación penal, quedó acreditado que el 2 de setiembre pasado Wester sustrajo un voto de la mesa electoral N°4.514, ubicada en el Colegio Bernardino Rivadavia, de la ciudad de Villa María.

La Voz del Interior, 25/04/2008

miércoles, 16 de abril de 2008