miércoles, 16 de abril de 2008

Se merece una foto

Así como en su momento se le "pegó" a Cavagnero, por herencias adquiridas y alguna que otra cosita propia, es justo y de caballeros reconocer lo bueno , así que acá va la foto de la calle Marcos Juárez -vista desde el puente Vélez Sársfield hacia el centro- luciendo su flamante asfaltado.

¿Quién diría? Después de muchos años en Villa Nueva se hace una obra importante y útil, ya va a venir el corte de cintas con fotos y trajes de políticos, pero cuando lo que se hace le sirve a toda la comunidad, eso que importa... ¡Ojo Cavagnero! Por ahora son felicitaciones, pero te estamos observando... (chiste)

El título de tapa


La Voz del Interior, el medio gráfico más importante de la provincia de Córdoba, uno de los más vistos del país a través de su página de Internet, el que más historia acumula en el suelo cordobés, con una tirada que envidian muchos de los diarios del interior, con excelentes periodistas entre sus filas -como Enrique Lacolla... ¡¿quééé?! no está más, lo echaron... perdón no sabía-... volviendo a La Voz del Interior ese diario difícil de leer por su tamaño, pero que mágicamente te invita a desplegar sus grandes páginas para sumergirte en sus lecturas... La Voz del Interior... digo La Voz del Interior NO TENIA UN TÍTULO MÁS TRASCENDENTE PARA PUBLICAR EN SU TAPA QUE EL APARECIDO EN SU EDICIÓN DEL ULTIMO LUNES, SI ESE QUE ESTÁ RESALTADO EN LA FOTO QUE ACOMPAÑA ESTA NOTA. ¡¡Por favor!!

No se pierdan la saga de este profundo y conmovedor informe que se viene a partir del próximo lunes: "TRABAJAN CUATRO HORAS" (ellos seguramente tendrán la posta de que todos, en promedio, trabajamos 3,5 horas), "TIENEN TRES MESES DE VACACIONES" (ya van a encontrar el que llega a seis), "LAS CONDICIONES DE TRABAJO DE LOS DOCENTES SON MEJORES CON RELACION A OTROS TRABAJADORES" (comparado con los carboneros del monte chaqueño), "ESTAN BIEN REMUNERADOS EN RELACION AL TIEMPO DE TRABAJO" (si lo medimos en relación a algún funcionario público, je), inaugurando una lista que continúa con otros mitos que circulan por el imaginario popular.

Demás está decir que es un absurdo total la sugerencia del título, malicioso y tendensioso, a tal punto que ni siquiera lo reconoció el propio Ministerio de Educación (según el mismo diario el martes 15/04).

La lectura de ese título a simple vista involucra a TODOS los docentes, aún a aquellos que nunca faltan, aún a aquellos que se pasan una semana fuera de su casa dando clases en una escuelita de las Altas Cumbres, aún a aquellos que tienen más de 45 adolescentes dentro de una sala en condiciones de recibir a 25, aún a aquellosm que intentan enseñar en escuelas donde la temperatura llega en invierno a unos pocos grados, a los que enseñan en medio del hambre y la más absoluta de las miserias, en escuelas donde la droga corre como una golosina, aún a aquellos que aman el oficio de enseñar pese a las adversidades...

Sería necio negar que existen docentes que faltan esos 19 días y más también, que hay muchas licencias, carpetas médicas, etcétera, pero nada dice el informe acerca de las condiciones en las que tiene que trabajar un educador, aún en las escuelas más selectas de las grandes ciudades cordobesas, públicas o privadas. Un docente solito mi alma frente al curso tiene puestas sobre él un conjunto de miradas, a saber: de los pibes, de los padres de los pibes que les miran el cuaderno todos los días (los que se los miran), de la directora (que quiere que dé la mejor de las clases para dirigir la más prestigiosa de las escuelas), de la vicedirectora, de sus propios compañeros, de la inspectora... presiones que esa humanidad absorve, sumémosle a ello la conducta de los chicos, que están difíciles desde la primaria hasta el último año de la secundaria; las carencias, que muchas veces desvirtúan la tarea docente, cunfundiéndola con la de un psicólogo... un lindo combo... Aún así, no todos los docentes faltan 19 días.

Una lástima La Voz del Interior, ese centenario diario cordobés, que no sólo censura y acalla la opinión de sus propios periodistas (como lo hizo con Lacolla), sino que también se está poniendo gorila.

lunes, 7 de abril de 2008

En quién confiar

Por Eduardo Aliverti

Ahora que el conflicto con “el campo” entró en lo que ese insuperado lugar común denomina como “tensa calma”, uno profundiza el esfuerzo de revisar su postura para ver si acaso no quedó preso de la dinámica de tanto decibel atronador.

Una primera constatación es que, como toda la vida en este país, lo que sube no baja. Y si baja, es hasta niveles que siempre quedan por encima de antes de la subida. Al cabo del putsch rural, alimentos y combustibles pegaron una disparada que, en el mejor de los casos, ya no dejará de ser estirón. Esa cuenta la pagan los sectores más desprotegidos de la sociedad. Y por mucho que los productores y rentistas agropecuarios se amparen en que precios y tarifas son empujados por cadenas de intermediación y empresas de servicios, ¿cómo rebatirán que su lockout fue el factor determinante para que los formadores inflacionarios hallen una excusa injustificable pero efectiva? ¿Qué dirán? ¿Que es justamente sobre esos actores donde debe operar el Gobierno para apropiarse de renta? ¿Lo cortés quita lo valiente? “Paro” del “campo”, inflación agregada y nueva pérdida del poder adquisitivo de los más humildes y de la clase media. ¿Quiere decir que los que desataron, retroalimentaron y apoyaron el lockout agrario concluyeron en favor de la inflación? Impresiona un tanto contestar que sí, pero hay que ponerse a sacar cuentas. Volverán a brillar los instintos más ventajeramente bajos de lo peor del sector comercial. Allí el Gobierno no interviene más que para acordar precios que tanto constituyen la fantasía de Kirchnerlandia, como sirven al objetivo de trazar un consenso con las patronales a fin de que la presión salarial sea manejable.

Algunos datos respecto de los intereses principales que se jugaron en la crisis con “el campo” fueron expuestos en este diario –o más bien recordados, porque no se trata de ningún misterio– por quien es reconocido como uno de los mayores expertos del país en economías regionales, Alejandro Roffman. Desde finales de los ‘80 abandonaron la actividad alrededor de 100 mil productores agropecuarios pequeños y medianos. De los que quedaron en total, muchos se dedicaron a cultivar soja en el verano, para luego hacer trigo, u otra actividad, en invierno. Más o menos 70 mil productores, sumados a apenas unos 2 mil que son los responsables del 80 por ciento de la producción de soja. ¿Qué hace el resto? Roffman cita la enorme gama de procesos de producción: actividad ganadera en todo el país, vacuna, ovina y porcina; frutas de pepita; frutas de carozo; uva; citrus; maíz y girasol; algodón; poroto; tabaco; yerba mate; té; avicultura; arroz; más la actividad hortícola, diseminada por todo el territorio. Esa lista, refuerza Roffman, subraya que el conflicto por el reparto de la ganancia y la renta empresarial de la soja abarca solamente al 20 por ciento de los productores. Es en nombre de sus intereses que se paró el país y, como bien concluye, “ningún sojero corre el peligro de quebrar ni de morirse de hambre, sino que pelea, por sí o por intermediarios, para que no se le rebane el fabuloso incremento de sus beneficios netos”.

Ninguna de estas u otras evidencias sirvió (¿ni servirá?) para frustrar de raíz la arremetida de un complejizado amontonamiento de actores sociales: grandes terratenientes, hoy con forma de grupos concentrados; pequeños-medianos productores, y rentistas, atizados por ver con la ñata contra el vidrio el reparto de una torta fabulosa; pulpos agroexportadores y proveedores de semillas que ni aparecieron en escena ni fueron señalados; y una murga ínfima de tilingaje urbano, en la que se aunaron genética gorila y frivolidad barullera, capaces, por la acción mediática, de construir imaginario de disconformismo profundo. Si esa congregación fue capaz de conmover al oficialismo y al país entero, el Gobierno no sólo debe cuestionarse sus “errores” de implementación económica. Debe replantearse muy seriamente su modo de construcción política, que en la primera prueba de fuerza de magnitud le significó carecer de aliados considerables y suficientes. Llenó la plaza con el aporte preeminente del aparato pejotista. Muy poco para enfrentarse con uno de los bloques de la derecha realmente existente, que no soporta ni siquiera este experimento de reformismo capitalista. Con una economía en crecimiento, la puja por la renta desata apetencias frente a las que es exiguo, y mediocre, continuar apoyados en un puñado de figuras. Este gobierno tiene muy pocos cuadros políticos, y si tiene más quedan sumergidos bajo el estilo autocrático de la pareja comandante. Defender la intervención del Estado en la economía para regular los desequilibrios sociales, apropiando una parte de la renta de la clase dominante, requiere de mucho más que apelar a los recursos de simbología peronista versus gorilaje apátrida.

Es probable que el lockout agrario haya comenzado a marcar o tensionar los límites ideológicos del kirchnerismo, en el sentido de cuáles son las fuerzas sociales a las que sería capaz de recurrir para consolidar su modelo reformista de Estado más o menos presente. Esas fuerzas no existen per se. Tiene que “inventarlas” desde una concepción mucho más horizontal en la forma de construir poder, sin por eso renunciar a lo imprescindible del liderazgo populista; apostar más y mejor al desarrollo de nuevos agentes productivos; animarse a salir del cascarón de aldea provinciana. No será revolucionario, dicho en ortodoxia ideológica, pero es lo que hay. Como apunta Ricardo Aronskind, economista y profesor de Ciencias Sociales, lo que está en discusión no es si con el kirchnerismo se vive bien, sino si podríamos pasar a vivir francamente peor. Sostener y agudizar el esquema de reparto estatista, como acaba de ser comprobado y al margen de las tropelías antipopulares en la distribución de la riqueza, supone la furia de la derecha argentina, que es una de las más salvajes. Y volviendo al comienzo, a la “tensa calma”, uno no ve que se haya equivocado en lo primordial, que es y seguirá siendo no equivocarse de enemigo.

Será difícil, vista la correlación de fuerzas y con los medios en contra, que la mayoría lo interprete firmemente de esa forma, si el sistema de construcción de poder pasa por la tontería indescriptible de agarrárselas con Sábat y confiar en los camiones de Moyano y los micros de los intendentes del conurbano.

jueves, 3 de abril de 2008

Ahora, diciendo y haciendo

Bien todo parece indicar que la tregua finalmente traerá la calma en este convulsionado y bendito país que tenemos, donde más allá de las dicotomias planteadas (peronistas - antiperonistas, pueblo - oligarquía, negros - blancos) el campo se quedará con lo que dicen es suyo y el gobierno con lo que dice que es suyo.

Pues bien, la gente del campo se encargará de administrar la parte que le quedó y el Estado, en manos de CFK, hará lo propio con lo que recaudó, lo concreto en este sentido es que Cristina dijo, volvió a decir y lo repitió en cuanta oportunidad tuvo a su alcance que el dinero de las retenciones tiene como destino hacer de este un país más igualitario, que su objetivo es achicar la brecha entre ricos cada vez más ricos y los pobres que nunca dejaron de existir... ¿sería interesante saber de qué forma esto va a suceder después de cinco años K? o, en todo caso, ¿por qué recién ahora?

Por ahí escuche que ese dinero estaba destinado a más y mejor educación ¿lo esperamos con los brazos abiertos?... En darle calidad a la atención de la salud, dele nomás, que se necesitan hospitales bien equipados, con médicos bien pagos, remedios y tecnología de última generación... La escuche decir que se necesita reemplazar al modelo de monocultivo de soja (¿recién ahora?, pregunto de nuevo), pues devuelvale la tierra a los campesinos santiagueños que fueron corridos a punta de pistola, restitúyaselas a los aborígenes chaqueños que siguen muriéndose de hambre, que ellos la sabran cuidar mejor que los pooles de siembra (esto además es una cuestión de JUSTICIA)... Hacen falta mejores vías de comunicación para hacer circular la producción agropecuaria e industrial (no creo que sea necesario un tren bala para ello)... Elimine los subsidios a los parásitos del Estado como Urquía (que en el '82 se benefició con la nacionalización de su deuda con centros internacionales y aún hoy sigue viviendo a costa de todos nosotros)...

Sin dudas que hay muchas cosas más por hacer, las que escapan a mis escasos conocimientos en materia económica, y así como creo es un instrumento válido la "retención", también considero que una persona debe hacer lo que dice para ser respetable y transmitir un ejemplo a las futuras generaciones, al margen de comenzar a hacer de Argentina un país más justo.

Les recomiendo que observen el siguiente documental elaborado por la televisión venezolana acerca de ese granito mágico - la soja - que nos ha dividido tanto.





miércoles, 2 de abril de 2008

¿Quién provoca a quién?

Hay gente que no necesita precisamente que YO la defienda, particularmente porque mis conocimientos sobre abogacía no son una cosa de locos, así que esto no es una defensa del piquetero oficialista Luis D'Elia, que me parece un personaje bastante oscuro de la política nacional, tá claro... Pero me parece oportuno mostrar este videito de la discusión que tuvo con Fernando Peña.

A D'Elia se lo crucificó por éste y otros incidentes, como pegarle a un tipo que lo fue puteando casi a lo largo de una cuadra (que alguien haga la prueba a ver cuánto aguanta y después me dice), pero nadie le puso atención al inicio del diálogo con el ¿periodista? Peña... Veamos quiém empieza quién agrede a quién, si la respuesta del piquetero no tiene sentido dentro del contexto de ese ¿diálogo?

Vean y presten atención al comienzo de la nota, el resto es una porquería, pero escuchen el comienzo...

sábado, 29 de marzo de 2008

Lindo para leer

Estimados amigos, subí algunas notas que me parecieron de los más interesante que leí en los últimos tiempos, algunas las bajé personalmente y otras me las hicieron llegar por mail gente bien querida, verdaderos compañeros/as... Los invito a leerlas, puesto que pueden llegar a ayudar para entender esta complicada situación en la que nos encontramos los argentinos.

¿Hay plan?


Escribe Claudio Lozano (*)

Definirnos sobre el conflicto agropecuario supone decir qué pensamos hoy de la situación del sector. Desde nuestro punto de vista el campo argentino actual poco tiene que ver con el que teníamos hace 20 años. Se ha impuesto un modelo de alta concentración y dependencia tecnológica asentado en una matriz productiva que abandonó la perspectiva de una producción centrada en el desarrollo de alimentos de gran cantidad y calidad, al tiempo que consolida la producción de forraje-barato (pasto - soja) para vender a China, India y a la Unión Europea, subsidiando la industrialización de estos países y paralizando la nuestra. Este proceso se hace a costa de debilitar la ganadería, la producción láctea, la porcina, frutal, ovina, hortícola y demás producciones regionales. Este modelo sojero además de romper la soberanía alimentaria de la Argentina, destruye puestos de trabajo y debilita a los pequeños y medianos productores ya que mientras la soja genera un puesto de trabajo cada 500 hectáreas, la economía familiar crea 35 puestos de trabajo cada 100 hectáreas. Situación que se empalma con el hecho de que la soja demanda más de 500 hectáreas para que una unidad productiva sea viable y autosuficiente. Es en este contexto de debilitamiento de los trabajadores del campo (el 70% está en negro) y de debilitamiento de la pequeña producción rural, que debe inscribirse el conflicto actual. Se expresa en él la bronca acumulada de los pequeños y medianos productores (los que efectivamente sostienen los cortes) frente a un gobierno que jamás reconoció su situación y que hace gala de un discurso perverso (incluso dice querer "desojizar" el campo) cuando en función de la construcción de su caja fiscal fue hasta hoy socio pasivo del "boom sojero" por la vía de las retenciones. La aplicación de retenciones en el marco de un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario que reoriente el destino del campo en función de profundizar la agregación de valor, generar empleo, repoblar el país, aumentar el número de productores, facilitar el acceso a la tierra, reforestar lo devastado, sanear las áreas infectadas por agrotoxinas y transgénicos y devolverle las tierras robadas a los pueblos originarios, tiene sentido. Profundizar el uso de las retenciones sin un plan, produce lo que hoy estamos viviendo. Conduce a que los productores más débiles vivan como única alternativa la mejora del precio internacional, y perciban a las retenciones como una creciente confiscación. Si es caro acceder a más tierras, si son caros los insumos, si los discriminan tecnológicamente y en materia de crédito, su único oxígeno es el precio. En suma, la política irresponsable del Gobierno nacional de contentarse con su socio del boom sojero ha terminado emblocando a los pequeños y medianos productores en el cuestionamiento a las retenciones junto a los beneficiarios y promotores del lamentable modelo sojero adoptado por la Argentina. Las retenciones no son el problema. Es más, aún con ellas, las utilidades por hectáreas crecen, ya que los precios internacionales crecieron más. Menos aun son un problema las retenciones móviles (suben o bajan según se comporten los precios internacionales) y que discriminan en contra de la soja y a favor del maíz y el trigo. Las retenciones son necesarias, ya que permiten captar la ganancia diferencial que surge como resultado de la suba de los precios internacionales (no del esfuerzo del productor), y posibilitan diferenciar entre precios internos e internacionales. No obstante, tienen el límite de ser un instrumento único que opera sobre una cadena de producción y comercialización donde priman las diferencias y las heterogenidades. Diferencias que exigen mas instrumentos y nuevas herramientas (junta de carnes, de granos, de producciones regionales, etcétera). Por ende, solo son sustentables en base a un plan que replantee el uso y tenencia de la tierra, haciendo consistente el desarrollo del sector agropecuario con las necesidades del conjunto de los argentinos.

(*) Diputado Nacional Mesa Nacional CTA

Amigos y enemigos

Maximiliano Montenegro (*)

A fines del año pasado la Federación Agraria (FAA) había acercado la propuesta de retenciones segmentadas, con alícuotas de 50% para los establecimientos sojeros de más de 1.000 hectáreas y de entre 15% y 20% para los de menor tamaño. De las 74.115 explotaciones registradas en la venta de soja, sólo el 4% de los establecientos acaparó el 60% de la última cosecha. El esquema redundaba en una recaudación adicional de 300 millones de dólares frente a la alícuota generalizada del 35%, previa al último aumento. Como se dijo en esta columna, el gobierno de Cristina archivó la propuesta. La federación encabezada por Eduardo Buzzi también solicitaba la puesta en marcha de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, anunciada hace seis meses, con un presupuesto de 400 millones para la diversificación de cultivos. En aquel entonces no había costo fiscal alguno porque los subsidios eran menos de la mitad de lo que ingresaba al erario con el esquema de retenciones segmentadas.

El Gobierno se niega a diferenciar la tasa de retenciones con el argumento de que generaría evasión, a través de la subdivisión de parcelas propias y/o arrendamientos. Desde la federación responden que es cuestión de reforzar controles, cruzar datos e instrumentar una liquidación integral de impuestos.

Los reintegros que ofreció el Gobierno para compensar a los chacareros por la suba de retenciones son lo mismo, pero con otro nombre. Por una ventanilla se les cobra la retención, por la otra se la devuelven. Aunque todavía no estaba definida la letra fina, ni el porcentaje del reintegro, las cifras de las compensaciones no son relevantes para el erario. Si por pequeña explotación se entiende a los establecimientos de menos de 100 hectáreas, uno de los borradores mencionaba un monto de 500 millones de pesos. Una porción frente a lo que recaudará el Estado con el nuevo esquema de retenciones móviles: según el cálculo “conservador” del Ministerio de Economía, reportará unos 3.200 millones de pesos adicionales al año mientras que la estimación de las consultoras privadas ronda entre 7.500 y 8.000 millones.

Anoche, después de la reunión con las cuatro entidades del agro, Alberto Fernández dejó en claro que el esquema de retenciones móviles no se modificará. Pero dijo que se evaluaban medidas para garantizar “la rentabilidad de los pequeños productores”, palabras que repitió unas diez veces. No quizo adelantar cuál será el mecanismo de compensación, lo cual debería definirse en la reunión del próximo lunes. En la madrugada de hoy nadie sabía cuál será la reacción de los ruralistas que todavía permanecían en las rutas. Muchos temían otro fin de semana de protestas en el interior del país.

Un gobierno con las arcas desbordantes, que no titubea en otorgar millonarios subsidios a grandes empresas, ¿por qué no negoció antes de anunciar las retenciones móviles con la Federación Agraria? ¿Por qué no cerró filas con la única entidad que defiende las retenciones y una mayor intervención del Estado para frenar la concentración de la tierra? ¿Por qué no aisló desde el principio a la Sociedad Rural, identificable con la “oligarquía terrateniente” y a CRA (CARBAP), que enarbola un antikirchnerismo a ultranza? ¿Por qué dejó a Buzzi sin otra salida que ponerse al frente de la protesta para no ser barrido por sus representados?

Asado. Meses atrás el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, comió un asado en casa de Luis D’Elía. Con el cordero adobado por el anfitrión, festejaron el cumpleaños de un dirigente de la FAA junto a otros militantes K. ¿Los cómplices de la oligarquía cenando en casa del piquetero favorito de la Casa Rosada? No hay mejor foto para corroborar que el desencuentro de estas dos semanas no fue un problema de afinidad ideológica ni de distanciamientos personales.

Ley del embudo. Un funcionario que conoce a la perfección las entrañas de la administración K asegura que el problema fue una mezcla de “torpeza política” y de parálisis en la gestión. Según esa versión, en los últimos meses Buzzi visitó los despachos oficiales en varias oportunidades. Pero, como todas las decisiones del gobierno de Cristina terminan en el “embudo” de la Jefatura de Gabinete, las conversaciones quedaron en la nada. Alberto Fernández es quien decide desde conceder una entrevista periodística a un ministro hasta las grandes definiciones de Estado, desde la designación de un gerente en el PAMI hasta el rumbo de las relaciones con Brasil. “Salvo Moreno, ningún funcionario tiene poder de decisión, y las carpetas se acumulan en el despacho de Alberto”, cuenta la fuente.

Alianzas. Otros creen que el problema es un poquito más complejo. Cuestionan las alianzas que teje el Gobierno en el universo empresarial. Se sorprenden de los errores a la hora de identificar entre amigos y enemigos. “La UIA y la Sociedad Rural apoyaron todas las dictaduras. Pero tanto en la industria como en el campo tenés potenciales aliados. El problema es saber elegirlos”, razona un economista K.El matrimonio Kirchner nunca buscó reconstruir una CGE de pequeñas y medianas empresas. En cambio, prefiere manejarse con la UIA, hoy conducida por interlocutores afines al Gobierno, pero donde el poder real lo tuvieron siempre grandes grupos como Techint, Ledesma o Arcor. El jueves, después del discurso de 34 puntos de rating en Parque Norte, Cristina se reunió con la cúpula de la Unión Industrial para demostrar que sus respaldos en la pulseada con el campo no eran sólo políticos.“No entienden quiénes son cada uno. Hoy banqueros, constructores, empresas alimentarias hablan con Julio (De Vido) y le dicen que sí, porque tienen miedo. Pero cuando encuentren una rendija de debilidad, te empujan al precipicio”, insiste la fuente.

Las espadas mediáticas del kirchnerismo demonizaron a Buzzi, a quien acusaron de haber saltado a los brazos de una oligarquía golpista que –en el imaginario oficial– desafiaba a todo el sistema político. Fue el antológico discurso que articuló Cristina el martes, cuando disparó contra las 4 x 4 del campo, sin distinciones.

Esa oligarquía existe. Es difícil saber si es menos democrática que los socios empresarios del Gobierno. Pero en su gran mayoría no eran los chacareros que cortaron las rutas. A propósito, Luciano Miguens, el titular de la Sociedad Rural, fue el dirigente con más diálogo en estas dos semanas con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Y hace días que buscaba una tregua preocupado, como muchos de los ganaderos de la Rural, por que se reabriera el registro de exportaciones de carne. La miopía para segmentar y tenderles una mano a los aliados que pueden compartir algo más que la billetera es un sello K. También lo es avanzar como tromba una vez identificado el supuesto enemigo, sin reparar en costos políticos e institucionales. Ni en daños económicos: con el desabastecimiento, los precios tomaron nuevo envión. Más allá de la promesa de los súper, el riesgo es que, una vez normalizada la cadena de comercialización, se estabilicen en un escalón más alto.

El revés del discurso. La alianzas del Gobierno en el sector alimentario son otro buen ejemplo de pragmatismo, despojado no sólo de ideología sino también de un plan agropecuario. Cierra trato con las cerealeras multinacionales y un puñado de molinos harineros, que se quedan con parte de la renta de miles de productores trigueros. Socorre a las dos empresas que concentran el mercado lácteo y desatiende a miles de tamberos que resisten frente a la soja. Pide ayuda a los grandes frigoríficos exportadores, que aprovechan las bajas del ganado en Liniers, que no llegan a los mostradores para ampliar sus márgenes de ganancia. Se apoya en cuatro supermercados y un selecto club de empresas alimentarias que acaparan desde el mercado de galletitas y yogures hasta el de la cerveza. Y, en lugar de preguntarse si esos mercados oligopólicos no serán parte del problema, los fortalece. Según un estudio de la consultora Ecolatina, durante el último año, el Gobierno distribuyó 1.502 millones de pesos en subsidios a la agroindustria, a cambio de mantener los precios de algunos productos esenciales. Cinco molinos recibieron la mayor parte de los 366 millones derivados al sector; las dos lácteas (Sancor y Mastellone), otros 319 millones; las aceiteras (destacándose por lejos General Deheza, del senador Roberto Urquía), 279 millones, y un grupo de compañías faenadoras de pollos, 250 millones. En veinte empresas se concentra el 81% del total de subsidios. El resto se repartió entre tamberos (6% del total), chacareros del trigo (5,9%) y los establecimientos de engorde vacuno en corral (4,6%).

Para un gobierno que pretende diversificar la producción agrícola, la asignación no parece muy equilibrada. De más está decir que en cada una de las agroindustrias subvencionadas los precios aumentaron casi tan rápido como los desembolsos estatales. La cuenta se acrecienta velozmente porque todos los días aparecen en el Boletín Oficial nuevos pagos.

(*) Diario Crítica 29/03/2008

miércoles, 26 de marzo de 2008

La posición de la CTA

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) se manifiesta a favor de las retenciones como mecanismo redistributivo que captura una parte de las extraordinarias ganancias de los sectores concentrados del capital agropecuario, representados por la Sociedad Rural y CRA. Además, sostiene que si bien es cierto que su no existencia implicaría valores más altos para la canasta alimentaria, haciéndola absolutamente inaccesible para la familia de los trabajadores, su sola presencia, sin la reconstrucción de organismos de regulación e intervención estatal, (como por ejemplo Junta de Granos, Junta de Carnes, etc.), limita sus efectos en materia redistributiva e impide frenar la suba de los alimentos.

La Central de Trabajadores de la Argentina expresó su reclamo al Gobierno para que definiera políticas que protejan a los pequeños productores, a las familias agricultoras y a los trabajadores rurales. Este reclamo sigue siendo una asignatura pendiente más allá de la justicia de la aplicación de las retenciones. No se puede aplicar políticas uniformes para los que son desiguales.

La CTA viene reclamando desde la propuesta de la Paritaria Social una amplia convocatoria a los sectores populares para discutir y definir políticas de distribución de la riqueza y un nuevo modelo productivo para la ciudad y el campo que le ponga freno a la concentración económica y a la depredación de los recursos naturales.

Es imprescindible que desde el Gobierno se promueva una instancia de diálogo con las entidades representativas de los pequeños y medianos productores, (Federación Agraria Argentina- FAA, Movimiento Campesino de Santiago del Estero- MoCaSE, cooperativas de productores, y otras) para concertar políticas que puedan resolver sus problemáticas específicas, cerrándole el paso de este modo a quienes pretendan utilizar este conflicto en función de intereses sectoriales antipopulares.

La CTA rechaza terminantemente cualquier intento de desestabilización institucional.

Hugo Yasky
Secretario General

Pedro Wasiejko Pablo Micheli
Secretario General Adjunto Secretario General Adjunto

La Plaza de las Trillizas de Oro

Por Sandra Russo*

Hace rato que el campo seduce a la ciudad, tanto como la ciudad seduce al campo. “Yo estoy con el campo”, se leía ayer en las pancartas cuadraditas que exhibían jóvenes de look Cardon, una marca que, dicho sea de paso, tiene en Palermo su “torre rural”. Parece una bizarrada argentina, y acaso lo sea, pero en el sitio web de la marca que impuso la ropa de estancia entre jóvenes y adultos que de estancieros tienen poco, se indica que sus emprendimientos inmobiliarios se originaron en el deseo de que la gente del campo “se sienta en la ciudad como en su casa”.
Algunos barrios de esta ciudad, anoche, estuvieron con el campo, aunque no se sepa muy bien cuál es el lazo que se estrecha, más allá del espanto que los une, y que es el gobierno kirchnerista. Iba a pasar tarde o temprano, pero seguro iba a pasar ante alguna señal concreta de que había llegado la hora de redistribuir un poco, un poquito, algo de lo que tienen y nunca en la historia han cedido de buena fe o buena gana.
Las Trillizas de Oro lo supieron antes que muchos, y por eso hicieron buenos matrimonios: acabado hace rato su cuarto de hora, las chicas fueron noticia solamente porque las tres eligieron casarse con polistas. Hay un glamour polista que recoge cierta muchachada bilingüe, un toque de distinción en alpargatas, un manierismo de mate con la peonada, un aire de familia numerosa y divina que aunque argentina, es rubia y fina. La base social y cultural del nicho citadino que no tiene empacho en arrebatarles a los piqueteros sus piquetes y que desembarcó en las calles con entusiasmo de debutante, encanto del polista.
A propósito, el lunes 24 me equivoqué de marcha, y en lugar de ir a la de los organismos de derechos humanos aterricé en la de las agrupaciones de izquierda. Quien se atuviera a lo que allí se megafoneaba, jamás hubiese comprendido este país, que un día después, un solo día, ofreció en el mismo escenario el espectáculo del sector agropecuario forzando rebelión en la granja.
A pesar del arrebato con el que estas líneas están siendo escritas, hay al menos un par de cosas claras. Quien votó a Cristina Kirchner se presume que votó algo parecido a lo que pasa. Medidas que redistribuyan riqueza. ¿Por qué hasta ahora no se tomaron medidas como éstas? Porque medidas como éstas no son gratis. Porque la riqueza no se suelta. Porque no hay lógica ni ideología capaces de arrancarle a un sector privilegiado algo de lo que tiene. Porque a la redistribución de la riqueza hay que acompañarla y sostenerla y defenderla de la reacción que provoca. Porque para acompañar un proceso de redistribución de recursos y de asignación de torta hay que hablar claro, tener coraje y poner el cuerpo y la cabeza a favor de ese cambio. Porque es más fácil, desde un progresismo previsible, rancio y fofo, seguir boludeando con el bótox o las carteras de la Presidenta.
Hoy hay miles de personas en las calles con pancartitas que dicen “Yo estoy con el campo”, sin que eso signifique otra cosa que estar en contra de este gobierno y de las medidas que pueden rozarles las ganancias. Así ha sido siempre. Siempre han estado a favor de quien les done favores y en contra de quien se los recorte. No los mueve nada más que el bolsillo. No hay otra ideología que el bolsillo, aunque usen alpargatas y salgan de padrinos del hijo de un peón.

* Página 12 - 27/03/2008

martes, 25 de marzo de 2008

¡¡¡GORILAS EN LA NIEBLA... Y EL HORIZONTE!!!

Veo las imágenes por TV y recuerdo una célebre frase de José Pablo Feinmann de que los porteños "son fascistas", a que otros podría ocurrírseles cantar el Plaza e Mayo "si este no es el pueblo el pueblo donde está"... ¿quién sería el pueblo, la Sociedad Rural, los Alchouron, los Martínez de Hoz? ¿quién sería el pueblo la CARBAP, Coninagro? ¿en que parte del pueblo están ellos que ni bien se terminó el corralito se olvidaron de las asambleas barriales volvieron a los shopings y se fueron a veranear a Mar del Plata? ¡GORILAS! ¡GORILAS!

Y no puedo dejar de estar triste al ver imágenes de estudiantes de Ciencias Agrarias procupados por su futuro... la puta madre si hicieron bien su trabajo los milicos en el '76, se llevaron lo mejor de una generación y nos dejaron esto. ¿Dónde estarían aquellos jóvenes hoy? Mierda que se los extraña, ellos se jugaron la vida por el futuro del país mientras los universitarios de la actualidad están preocupados sólo por sí mismos... Primero yo, después yo y luego yo...

¿Qué es esto sino un GOLPE DE ESTADO? ¿Por qué no dejan llegar a la ciudad al camión que trae la leche para mi hijo? Somos rehenes del campo, de los sectores más reaccionarios del campo, de los que desde 1880 vienen preocupados sólo por sus intereses, olvidándose del conjunto de la sociedad, del resto del país y cuando se las vieron 'fiera' dieron golpes de Estado, como en el '76... SON PATETICOS... Son los mismos que pedían la Gendermería para que sacara de las rutas a los piqueteros / desocupados porque ellos no podían sacar sus productos del campo a la ciudad. ¿Y ahora qué?

¿Qué es el desabastecimiento producido por ellos sino un GOLPE DE ESTADO?

DEVUELVANLE LAS RETENCIONES, QUE SE LAS PIERDAN EN EL C..., PERO QUE PAGUEN GANANCIAS COMO EN LOS PAÍSES DEL PRIMER MUNDO, QUE PAGUEN POR LA TIERRA LOS IMPUESTOS CORRESPONDIENTES, QUE EN CÓRDOBA SE DEROGUE EL 30 % QUE REGALÓ DE LA SOTA Y SÓLO BENEFICIÓ A LOS GRANDES TERRATENIENTES, QUE TRIBUTEN COMO CORRESPONDE POR EL CONSUMO, LA OSTENTACIÓN Y LA OPULENCIA...

¡Bah! Estoy con bronca, con mucha bronca y me jode el GORILISMO me jode, porque todo está guardado en la memoria y no me olvido donde estuvo la Sociedad Rural en el '76, no me olvido donde y como estuvo el campo en los noventa...

Puede o no haber gustado el discurso de Cristina, pero me pareció brillante: "el piquete de la abundancia".

Estoy escribiendo con bronca y eso no es bueno CHAU y cuidemos la democracia de los gorilas y golpistas que se ven en el horizonte.

Martes 25 de marzo de 2008

La memoria